ELLE Decor participa en varios programas de afiliación de marketing, lo que significa que ELLE Decor recibe comisiones de las compras hechas a través de los links a sitios de los vendedores.
El interiorista Pepe Leal pone la guinda decorativa a la reforma de este piso con soluciones atemporales y acabados high tech que resaltan la belleza y la armonía.
La vivienda hace gala de estar ubicada en un edificio de principios del s. XX, situado en el madrileño barrio de Salamanca. Sus propietarios idearon una reforma total de la casa hace tiempo con dos líneas de actuación: la renovación de cocina y baños –Gunni&Trentino se encargó de ello–, y una cálida tarima de roble tradicional para pavimentar la entrada, el salón, el comedor y el dormitorio. Para que el resultado fuera perfecto, encargaron la decoración integral al interiorista Pepe Leal.
El decorador decidió realizar algunos cambios estructurales, al considerar que mejorarían el resultado. Por ejemplo, sustituyó un muro bajo que separaba la entrada del comedor por un tabique hasta el techo. También concibió para el dormitorio su nuevo cabecero de obra, que encuadra la cama en la pared, lo mismo que la bancada situada bajo la ventana y que aporta un look romántico al dormitorio. Hay muchos detalles que aportan lujo a la decoración y revalorizan el charme de la arquitectura, como los techos altos, rematados con molduras de escayola. También apreciamos las sutiles intervenciones de Pepe Leal en la celosía de la entrada o en la pared de cuarterones de madera y cristal envejecido del salón. A ello sumó piezas que tenían los dueños, recicladas y adaptadas a la nueva estética, y una acertada elección de objetos de su showroom y de selectas tiendas, para lograr este armonioso resultado.
- Ampliar y delimitar. Son dos efectos que logra la decoración, con recursos como enmarcar con alfombras antiguas sobre otras nuevas en la misma gama o en contraste.
- Armonía cromática. Grises, blancos, azules y rojos empolvados consiguen que ningún elemento desentone y la vista se relaje al mirar hacia cualquier rincón.
- De toda la vida. Triunfan los detalles intemporales que no acusan el paso del tiempo. Por ejemplo: las telas en tonos naturales y las paredes lacadas en blanco.